« LA CRISIS ECONOMICA Y FINANCIERA. LA POLITICA | Inicio | ANALISIS DE COYUNTURA del 20 al 24 octubre 2008 »
UN NUEVO MUNDO SE AVECINA
Por ANN | Octubre 23, 2008
UN NUEVO MUNDO SE AVECINA
El final del consenso de Washington.
Dr. Carlos E. López García.
Introducción.
En grandes trazos, terminada la segunda guerra mundial, el mapa del mundo recogió dos propuestas de vida social. Por un lado, la que postulaba el conjunto de países socialistas, y, por el otro, la que lideraron los Estados Unidos del Norte de América. Para los países de América Latina y, en particular, para los países de Centroamérica, el contacto con estas realidades se dio en el medio de la guerra fría que enfrentó, principalmente a las dos superpotencias principales, la URRSS y USA.
En el caso de Guatemala, después de largas dictaduras liberales estructuradas a partir del año de 1871, se produjo la Revolución del 20 de octubre de 1944, que instauró un nuevo régimen, democrático, en donde tuvieron cabida por vez primera las demandas de los obreros y de los sectores indígenas de la población. Ubicada esta Revolución en el medio de la citada guerra fría, su acercamiento ideológico con las corrientes socialistas ubicó a nuestro País fuera de los planes de captación de la gran potencia norteamericana de la época. Esta situación favoreció la conspiración de los grupos más retardatarios nacionales para derrocar al segundo gobierno revolucionario constituido en 1950 y conducido por el Coronel Jacobo Arbenz Guzmán. De 1954, fecha en la que fue derrocado, a 1963, se instrumentaron fraudes electorales que marcaron la ascensión de gobiernos proclives al capitalismo norteamericano. En este último año, el Ejército de Guatemala asumió institucionalmente el poder ejecutivo. Esta instrumentación pudo conservarse hasta finales de los años setenta, en los cuales se experimentó una fuerte crisis de gobernabilidad y de carácter socioeconómico que coincidió con los albores del final de la guerra fría.
El final de la misma, considerada por los sectores más conservadores, como un triunfo del sistema capitalista de libre mercado sobre los planteamientos socialistas, les llevó a instrumentar, a finales de la década de los ochenta y principios de los noventa, un decálogo conocido como el consenso de Washington, que alineó a los países dependientes, particularmente a Guatemala, alrededor de la primacía del mercado, que dejó de lado las ideas de raigambre social y contrajo a su mínimo vital el aparato del Estado.
Así, de manera desregulada, el mercado se sintió libre para cometer cualquier clase de tropelías sociales en nombre de una cacareada libertad que, desde luego, funcionaba como necesaria a un modelo de acumulación excluyente que polarizó la convivencia social, que dejó, de una parte, enormes concentraciones de capital y, de la otra, espantosos cuadros de miseria.
Esta situación, afortunadamente, sólo ha podido conservarse en su carácter extremo durante aproximadamente 20 años.
Desde finales del siglo XX aparecieron las primeras señales de una situación artificial que trasladaba las mayores formas de la explotación del trabajo a grupos restringidos de la sociedad agrupados alrededor del sistema financiero. El proceso mal llamado de mercado que trasladaba el valor agregado desde los procesos productivos hacia las instituciones financieras, pretendió la ilusión monetaria de crear dinero por medio de dinero. En contradicción con la propuesta de Piero Srafa que postulaba la creación de mercancías por medio de mercancías para establecer la medida del valor producido o, lo que es lo mismo, el trabajo total medido por los componentes de trabajo, el postulado financiero pretendió crear dinero por medio del dinero, fomentando un gigantesco aparato de oropel piramidal al estilo de Las Vegas, que terminó por rodar estruendosamente de manera oficial en los anuncios de Wall Street del 15 de septiembre de 2008.
De hecho, las instituciones del Estado de los Estados Unidos de América, han situado fondos por un monto de 320 billones de dólares a favor de los grupos financieros quebrados estrepitosamente. El gobierno de George Bush adiciona 700 mil millones de dólares para completar el rescate financiero de Wall Street, haciendo el traslado de las enormes perdida sufridas por el sistema financiero sobre las espaldas de los contribuyentes norteamericanos e, indirectamente, sobre el resto del mundo a través de las instituciones comerciales y de crédito de carácter internacional y particularmente de las transacciones mantenidas en las diferentes bolsas de valores. Asimismo, mediante la devaluación no declarada del dólar, que, al no admitirlo, continúa sacando ventaja de su conversión con otras monedas. Este cuadro esta dando lugar a escenarios inéditos de la organización social planetaria que trataremos de puntualizar seguidamente.
Algunos cambios en el sistema de producción capitalista.
En el trabajo fundamental de Carlos Marx, El Capital, y redondeado en Las Teorías de la Plusvalía, la idea central respecto de la acumulación capitalista, se centra en la formulación del trabajo impago. Este era objeto de apropiación por el dueño de los medios de producción. Se trataba de comparar un cierto número de horas con la producción necesaria para mantener y reproducir la fuerza de trabajo, la cual, p.e., en un período de ocho horas, se realizaba en seis horas, quedando a favor del capitalista las dos horas adicionales, horas de trabajo no pagadas. La tasa de explotación, de esta manera, se calculaba dividiendo las dos horas no pagadas entre las ocho trabajadas. Los cálculos del proceso productivo, arrojaban costos para el capitalista que comprendían el trabajo pagado y los insumos necesarios en dicho proceso, calculados también en horas de trabajo, la diferencia contenida en el producto final, respecto del trabajo y los insumos, permitía obtener la tasa de ganancia, dicha tasa, deducidos los gastos de consumo, daba como residuo la tasa de acumulación.
Con el desarrollo del sistema, la propiedad de los medios de producción se dividió en capitales accionarios; el antiguo burgués, dueño de los medios de producción, pasó a ser el accionista principal y/o gerente. La propiedad de la empresa, propiedad accionaria o por acciones. Estas acciones formaron parte, también, de un mercado de capitales sujeto a diferentes valoraciones según su cotización en la bolsa. Recuérdese que mediante una decisión arbitraria, el capital original invertido alcanzo el 50% o más del valor total de la empresa y las acciones emitidas el porcentaje complementario. De un plumazo los valores dinerarios se duplicaron.
Estas transformaciones hicieron cobrar un papel de primera magnitud al capital financiero y, con él, al sistema financiero en general, quien se convirtió en el gran organizador del proceso productivo pero, al mismo tiempo, en el gran especulador de la acumulación producida. Aún cuando en muchos casos, el capital financiero era también parte del capital productivo, que pertenecía a los mismos grupos de uno u otro sector, la pauta sobre la decisión de la tasa de acumulación fue fijada por la tasa de interés, lo que significa, como vemos, la supremacía de ésta sobre aquélla. Así, a la inversa del proceso original de producción capitalista, la tasa de interés (i), definió la tasa de beneficio, que definió la tasa de explotación del trabajo.
De esta manera tenemos que si, por ejemplo, la tasa de i se fijaba en el 8% anual, el pago del capital al sector financiero por parte del sector productivo, debería obtenerse de una tasa de ganancia superior, el mínimo posible estaría alrededor del 9% anual; esta tasa de ganancia sólo podría ser obtenida si, una vez cubiertos los insumos, si la tasa de explotación del trabajo, la relación entre el trabajo no pagado entre el costo total, era superior, en este ejemplo, al 9%.
Esta es la explicación, resumida, de la dolarización social que deja un sector pequeño megaenriquecido y un porcentaje altísimo de ciudadanos en condiciones de pobreza y pobreza extrema.
De otra parte, como bien lo señala el senador Barak Obama, candidato del partido demócrata a la presidencia de USA, la inexistencia de regulaciones para el sistema financiero permitió que durante un largo tiempo, de más de 20 años, éste pensara que tenía la facultad de introducirse en el sistema económico creando dinero con dinero. Para la formación de esa espuma, que no es otra cosa, decidió signar papeles con valores arbitrarios aparte de que la avalancha de tarjetas de aridito de toda clase a nivel mundial, les permitía crear cuasi dinero o dinero plástico. Para ello descubrieron como sustituto de la producción, de crecimiento del producto, la palabra confianza, esta palabra significó el hecho de que los tenedores de papeles y los cuentahabientes de todo tipo, creían seguro su patrimonio dinerario en las bodegas virtuales del sistema financiero. Por lo tanto, las posibilidades de su reclamo por dinero en efectivo contante y sonante, era improbable. Asi la burbuja financiera, la pirámide falsa extraída de las casas de juego de Las Vegas, funcionaba en tanto los jugadores no advirtieran o no le dieran importancia a las cantidades de dinero arriesgado. ¿Que pasaría en esos centros de juego si un día todos los apostadores ganaran? Las apariencias de ganancia para los tenedores de bonos hipotecarios, primero, y de bonos de todo tipo, después, pudo sostenerse mientras las burbujas financieras no se alejaban demasiado del crecimiento del producto bruto interno mundial, pero su separación creciente las hizo mas grandes que lo que podía amparar las nominaciones alcanzadas por los títulos financieros ofrecidos. Hasta que explotaron. Fue dado a conocer este hecho el 15 de septiembre del 2008, cuando ya era imposible ocultar la situación de los 15 principales bancos en el mundo y la cola de 130 que eran arrastrados por el oleaje. Y esto solo en territorio norteamericano. Hasta el momento ha podido ocultarse la magnitud de la crisis en el resto del sistema financiero mundial y solo se ha focalizado como quiebras bancarias especificas. De la desregulación se ha pasado a la regulación únicamente en USA y por un periodo que no se ha especificado pero que se presume sea relativamente corto.
UN NUEVO MUNDO SE AVECINA
1. Desde las posiciones ideológicas y políticas consideradas como “de derecha”, el crack financiero se atribuye a errores técnicos de la banca norteamericana, atribuyendo el origen de estos errores a una tasa de interés reducida que provocó la fiebre de las construcciones hipotecarias. Confunde la masa con la tasa, ya que es a la primera a la que apostaron los banqueros para instrumentar las hipotecas. Lo que descuidaron, aparte de la ausencia de regulaciones, fue la trasgresión de los valores del mercado que adquiriría una sobre oferta de vivienda, misma que desbalanceò el monto de los préstamos con el valor de tales viviendas. De esta manera, para los deudores resultaba más rentable no pagar las hipotecas, adquiriendo otros bienes inmuebles que pagarlas al sobreprecio fijado por los bancos. Para los tenedores de los papeles hipotecarios, adquiridos con la intermediación bancaria bajo la oferta de intereses relativamente altos, convertir esos papeles en dinero líquido era prácticamente imposible puesto que los fondos bancarios no captaban los pagos referidos. Considerado todo esto como errores técnicos o falta de previsión de los banqueros, su solución se encuentra en el ajuste contable y la disponibilidad de fondos frescos, como lo plantea el gobierno norteamericano al apoyarlos con 700 mil millones de dólares.
2. Desde las posiciones que se agrupan en el pensamiento de izquierda, el crack financiero norteamericano es una señal del derrumbe de la hegemonía mundial mantenida por los EEUU desde el final de la 2ª, guerra mundial y que se consolidó al término de la guerra fría.
No obstante, a excepción de las iniciativas tomadas en el sur del continente americano, justamente con la implementación del Banco del Sur, las izquierdas, como organizaciones sociales o como partidos políticos, no han presentado alternativas o propuestas especificas para cubrir el espacio social y político que se abre ante ellas. De acuerdo con Saramago, amen de las protestas ante el estado de cosas manejado bajo la égida del Consenso de Washington desde la ultima década del siglo XX, la izquierda no se repone de los efectos, posteriores a la finalización de la guerra fría y, con ella, como hechos de mayor simbolismo, la caída del muro de Berlín y la disolución de la antigua URSS.
3. En la situación actual del mundo, desde el primer minuto que empezó a correr el día 15 de septiembre de 2008, las oligarquías internacionales, particularmente las ligadas al sistema financiero mundial, comenzaron a perder la soberbia que las había caracterizado desde el término de la guerra fría, repito, y que les hizo sentir el triunfo de su proyecto concentrador y excluyente. Esta prepotencia, por razones históricas había sido más notoria en los países de menor desarrollo relativo en donde los abismos entre los que más tienen y los que tienen poco o nada, han sido espeluznantes. Carlos Slim, el principal magnate mexicano, considerado el tercer hombre más rico del mundo, confesó haber perdido, con el derrumbe de Wall Street, la mitad de su fortuna. En el caso de Guatemala, la reducción del Estado no ha sido suficiente para las ambiciones del mercado y han intentado manipular todo lo relativo a su funcionamiento, al grado que en la administración pasada, la del presidente Oscar Berger, los principales funcionarios públicos procedían y eran nombrados por la cúpula empresarial.
4. Este retroceso o paralización cupular respecto de la cosa publica no ha tenido equivalente en los sectores sociales deprimidos ni en los partidos políticos de izquierda, que contenga una nueva posición respecto de lo que se puede y debe hacer con un Estado que cobra de nuevo beligerancia en los países del llamado primer mundo y particularmente en USA. Pareciera que se espera que la descomposición interna del sistema capitalista imperante arroje las nuevas formas de la relación política, y no que esas formas sean el resultado de la acción de los grupos sociales hasta ahora marginados. No existe, como ya señalamos, el proyecto alternativo que ocupe el lugar o la modalidad nueva de esa misma relación política.
5. De aquí que el sistema, por si, a pesar de sus contradicciones, no va a ceder fácilmente las posiciones hegemónicas que detenta a lo largo y ancho del planeta. Mantendrá y controlará, con alto nivel de probabilidades, el sistema de producción capitalista. O visto desde otro ángulo, el control de la producción. En donde se muestra débil como resultado de la crisis financiera mundial y el traslado de los bancos, en su mayoría, a la propiedad del Estado, es precisamente en el control que ha ejercido sobre de éste. El candidato Obama lo señala con escrupulosa claridad, en el segundo debate sostenido con McCain respecto de las causas de la caída experimentada en Wall Street: “El gran problema aquí ha sido la desregulación” en el sector financiero, no dejando lugar a dudas sobre el papel que debe jugar el Estado norteamericano a partir de esa debacle. Este es el espacio inmediato que deberán trabajar los partidos políticos y los movimientos sociales para forjar su plataforma de lanzamiento de los cambios que propugna: el fortalecimiento del Estado.
6. Por supuesto que las organizaciones de izquierda no pueden conformarse únicamente con este nivel de avance, pero dadas las desuniones que existen en su interior y que debemos reconocer, este acuerdo (el fortalecimiento del Estado) es el mínimo alcanzable para discutir junto al programa de recuperación social que se impone en las nuevas condiciones sociales y políticas abiertas a partir de la crisis financiera internacional.
Tema: Análisis de Coyuntura |