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LOS TAMBORES DE LA CRISIS
Por ANN | Septiembre 1, 2008
LOS TAMBORES DE LA CRISIS
Dr. Carlos E. López García.
En 1990 se logró el acuerdo denominado Consenso de Washington (CW), que selló la derrota de la alternativa socialista en el mundo. (El decálogo acordado se instituyó para Guatemala en 1995). Ya en la década de los ochenta, con el final de la guerra fría, acompañada con el desmantelamiento de la URSS y la caída del muro de Berlín, se presagiaba la victoria ideológica obtenida por el capitalismo. 10 reglas de carácter económico político,[1] expresaron ese consenso, pensado con dedicatoria para los países económicamente mas atrasados, aun cuando se postulaba su cumplimiento para el resto, “apoyándolos o coartándolos”, de acuerdo a su observancia. Wiliiamson (John, el ponente fundamental), decía que, en el continente americano “… el CW estaba siendo ejecutado en todas las capitales del hemisferio, excepto en Washington… y La Habana”.[2]
Con la misma lógica de los organismos internacionales que impulsaron dicho consenso, se realizó la evaluación de ganadores y perdedores de su puesta en marcha. Los principales ganadores fueron: 1, las empresas transnacionales; 2, quienes consiguieron ocupar los gobiernos con ese soporte; y 3, el sector que los impulsó y que, por lo mismo, se veía vinculado a ellos.[3] Los grandes perdedores fueron los sectores de pobreza y pobreza extrema que llegaron a niveles de depauperización nunca antes experimentados en el mundo, tanto en su número como en su nivel de vida.
A finales del siglo XX, dentro de la misma lógica implementada por el modelo, aparecieron los primeros síntomas de crisis experimentados de inicio en el sector financiero. Estos síntomas fueron trasladados al sector productivo, sostenido en el boon financiero inmediatamente anterior. Mas o menos paliadas las crisis que abatieron economías como la argentina y la mexicana, estas crisis han resurgido, ahora en la misma capital sede de la que surgieron las recetas, mostrándose al mundo como i) la depreciación del dólar, ii) la crisis inmobiliaria y iii), la redundante alza de los precios de los carburantes.
Para América Latina, los primeros coletazos se reflejan en el desempleo propio y en el de los connacionales en USA. Se ha manifestado también en la quiebra de algunos bancos del sistema, arropados originariamente en las reglas del CW.
Pero la voz de alerta se dio desde 1998, cuando Joseph Stiglitz propuso abandonar el CW y entrar en el Pos CW, regulando las distorsiones del mercado.[4]
Hoy, voces nuevas se alzan en la propia Unión Americana, sugiriendo el regreso a algunas posiciones keynesianas que fueron impugnadas “para siempre” en los noventa. La misma situación política norteamericana revela el descontento de su ciudadanía al mostrar sus preferencias por el Partido Demócrata en un ambiente de franco deterioro del Partido Republicano. Si Obama alcanza la presidencia de USA, probablemente desaparezca en gran medida la coerción mantenida sobre los países menos desarrollados para apegarse a los lineamientos del CW y se permita, también, una nueva participación del Estado en los sectores estratégicos de la economía.[5] Este panorama, crucial para Guatemala en los próximos meses del año que corre y los primeros del próximo, obligará a una readecuación de la política pública en sus niveles de mayor sensibilidad, ante el impacto de una crisis generalizada del sistema financiero a nivel mundial.[6]
Las noticias mas recientes recogen el colapso de el Columbian Bank and Trust anunciado el viernes anterior (22-08-08) que provocó la caída de la bolsa en Wall Street, y que elevó a nueve el número de bancos que han colapsado en lo que va del año, apenas tres menos que en 2002. Vale la pena reactualizar la idea de que el dinero no crea dinero, como lo ha supuesto el comportamiento del sistema financiero, sosteniéndose principalmente en la especulación y la manipulación de las tasas de interés antes que en la producción. El monto nominal que han adquirido los valores en el papel ha sido por ello superior al valor de los bienes en los que se respalda. La llamada crisis inmobiliaria en USA fue originada justamente en la sobre valoración de los bienes hipotecados. Ante esa situación, los ciudadanos endeudados tenían que pensar si repagaban esos bienes o mejor se los entregaban a los bancos, o si, sencillamente, se rehusaban a pagar las enormes deudas alcanzadas. Cualquiera de estas opciones arruina las posiciones financieras de los bancos que trabajan en el supuesto de beneficiarse con el pago de los intereses y las comisiones y no con el pago en especie de los bienes pignorados, que en el mercado se encuentran a menor precio, constituyendo por tanto valores irrecuperables, perdidas contables que se reflejan en la bolsa y que les producen perdida de liquidez.
La situación en Guatemala y las quiebras recientes de dos bancos son aun más delicadas puesto que lo que hicieron fue ofrecer tasas extraordinarias para depósitos especiales, mismas que esperaban encontrar con la especulación de mercado abierto en lugares conocidos como paraísos fiscales. Resultó que esos incentivos no tenían asideros productivos sino únicamente papeles respaldando papeles que, obligados a su convertibilidad, se encontraban súbitamente sin respaldo de ninguna clase. El affaire suscitado recientemente en el congreso de la República[8] es una muestra de lo dicho: inversiones de efectivo sostenidas únicamente en papeles ofreciendo ganancias imposibles de generar dentro del reducido círculo vicioso financiero a su disposición. La pérdida sufrida por el Congreso puede extenderse a particulares que, atraídos por supuestas altas tasas de rendimiento, depositan fondos en el resquebrajado sistema financiero, hasta ahora, paralelo al internacional pero que de hecho contamina al resto del sistema bancario nacional.
Aun cuando la banca establecida pueda disponer de más recursos para afrontar las tasas de interés cobradas y ofrecidas, la pretensión de generar dinero con dinero puede resultarle sumamente costoso en las condiciones descritas supra del sistema financiero internacional. De aquí que no sea descabellado, como lo sugieren los analistas norteamericanos, que el Estado asuma mayor control de su sistema financiero. No se trata, con mucho, de nacionalizar la banca sino de instrumentar controles que eviten abusos en su supuesta liquidez, en la movilidad externa hacia afuera y en disparatadas tasas de interés.
[1] 1, disciplina fiscal, 2, prioridades en el gasto publico, 3, reforma en los impuestos, 4, liberalización financiera, 5, tipos de cambio competitivos, 6, liberalización del comercio, 7, inversión extranjera directa, 8, privatización, 9, desregulación, 10, derechos de propiedad.
[2] Llistar, David, 2002
[3] Llistar, David, 2002.
[4] Stiglitz fue cesado como economista principal del Banco Mundial al revelar en un artículo (The Insider), las truculencias y falsedades de los “análisis” realizados en países dependientes que son sujetos del mismo “estudio” que sólo difiere en el nombre de los países, incluyendo, incluso, las mismas cifras para evaluarlos en sus rendimientos frente al Banco.
[5] El candidato demócrata a la Casa Blanca, Barack Obama, propone romper con la política latinoamericana de George W. Bush, para dar paso a una “diplomacia activa”, que incluya a Venezuela y Cuba, explicó el principal asesor del senador para la región. Obama abogará por el diálogo y romperá con “la tradición de los últimos años de imponer un modelo desde arriba y decir que Washington tiene todas las respuestas para las preguntas de la región”, dijo Daniel Restrepo, hijo de padre colombiano y de madre española. AFP, entrevista de Antonio Rodríguez Diario La Hora, 26-08-08.
[6] Barak Obama, en su nominación oficial para la presidencia de USA el 28/08/08, refrendó su oferta de cambiar las reglas de juego en la política internacional y en la dependencia petrolera del País.
[7] El dinero es un medio de pago y de cambio, cualquier otro uso fuera de la inversión productiva, entra en el campo de la especulación.
[8] La pretendida ilusión de aumentar el activo dinerario depositando 82.8 millones de quetzales en una casa de bolsa, es doblemente errónea porque no solo se fundamenta en papeles sin valor sino que transgrede las funciones públicas y pretende, también, obtener beneficios personales..
Tema: Análisis de Coyuntura |