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LA NACION, EL ESTADO Y LAS POLITICAS PÚBLICAS EN GUATEMALA.

Por ANN | Julio 22, 2008

 

 

 

 

 

 

 

1. LA NACION Y EL ESTADO. “…y lograron sin choque sangriento colocarte en un trono de honor…”

El camino de la Nación y el Estado en Guatemala, desgraciadamente, contradice esta parte de la letra de nuestro himno nacional. Me refiero particularmente al sistema de dominación.[1]  Cuando de niño escucha uno esta estrofa y la compara con los gritos de guerra de otros himnos en el mundo, piensa que es un privilegio, en plena paz, haber alcanzado la independencia nacional, mientras que otros países lo han tenido que hacer a sangre y fuego.  Sin embargo, la referencia a la firma del acta que traslada la administración pública del país, de la Corona a los nacidos en Guatemala pero hijos de nacionales españoles, ha sido sólo el inicio de una larga confrontación, cuyo resultado fue, en primer lugar, la división de Centro América y que ya como país aparte, para Guatemala ha significado un enfrentamiento sin reposo de su sociedad.  Buscando los puntos nodales de ese enfrentamiento encontramos, por una parte, el desconocimiento o la inconciencia de pertenencia a una nación determinada y la herencia de un sistema administrativo que comenzó y continúa siendo excluyente.  Desde otro ángulo, la riqueza de la cultura prehispánica no contemplaba ni la conciencia de nación ni la conciencia de Estado.  Y la de origen hispánico como ocurrió en un inicio en la independencia de los Estados Unidos, lo que perseguía era la eliminación de impuestos y tributos hacia la madre patria antes que su acabada constitución política. 

 Así, la herencia cultural prehispánica deja a un segmento importante de la población (en parte por motu propio pero fundamentalmente por el autoritarismo con que surge el nuevo Estado), fuera del proceso y sin interés de participar en la construcción de algo que les es ajeno.

 

 

 


 

 

 

 

    [1]          Zorrilla sostiene: “(-)”… la bibliografía concerniente a la República de Centroamérica es aplicable a la de Guatemala pues a mas que se trata a menudo de los mismos autores, escriben como si ambas fueran un solo país…”. Zorrilla, Luis G.: Relaciones de México con la República de Centro América y Guatemala. Editorial Porrúa, México, 1982, p 252. Esa indefinición, desde entonces, incide en la no consolidación del estado o estados nacional(es) de Centroamérica. Desde 1823, en que se discutió formalmente si el gobierno debía ser unitario o federal, los moderados o conservadores estuvieron por la forma unitaria, los liberales o fiebres, fueron partidarios del sistema federativo.

 

 

 

 

La falta de conciencia ciudadana nos divide, primero en cinco países y más tarde,  hasta el día de hoy, nos amplia a siete pero erosionados y con menos peso nacional e internacional. Posteriormente, nos enrola en guerras intestinas entre liberales y conservadores, que al final se resuelven con el triunfo virtual de los liberales pero con la pérdida de un vasto territorio conformado por Chiapas y Soconusco.  Y digo virtual, porque aún cuando el discurso del gobierno constituido después de 1871 tiene los elementos liberales, la práctica de la administración continúa siendo conservadora.  Lo primero establece largas dictaduras que bañan con sangre el final de la década de los veintes y el principio de la década de los cuarentas, a partir de las cuales el ejercicio liberal aparece más desarrollado.  Pero, desde 1954, la división de la sociedad impide la consolidación de la nación y contribuye a la debilidad del Estado.  No obstante, en el tramo situado entre 1986 y  2004, las viejas ideas de 1871 comienzan a tener vigencia no solo en el discurso sino en la práctica política. Su extremismo, conocido como proyecto neoliberal tiene lugar sin tapujos desde 1996 a la fecha.

 

Sin embargo, por razones históricas, continúa la inconciencia de nación, en casi todos los sectores sociales.  Por supuesto también, la inconciencia de la necesidad del Estado fuerte, que no grande, para realizar las tareas necesarias de su organizacion.  Guatemala es de los países que, en el mundo, mantienen aún una brecha considerable entre los diferentes grupos sociales y esto facilita la deslegitimación de los esfuerzos políticos por la construcción del Estado y la consolidación de la nación.

 

Es notorio que los grupos sociales confían más en los caudillos y en los líderes que en las instituciones, debilidad que les hace, algún tiempo después que sus caudillos o líderes asumen la conducción  formal del régimen, que sean fácilmente deslegitimados.  Ni uno solo de los presidentes surgidos de 1986 a la fecha, ha podido solventar el descrédito con el que abandonaron el solio presidencial. 

 

Y es que la sociedad, mal informada del papel del Estado, y sin haber asumido la responsabilidad del proceso histórico de su construcción, deposita toda la responsabilidad de lo que ocurre en el país, en las manos de sus dirigentes, siendo que el Estado para ser exitoso necesita de una constante legitimación en vez de una constante deslegitimación.  Y el camino para corregir al Estado es el Estado mismo a través de los poderes compartidos por sus instituciones. En contrapartida, se da la modalidad de que cualquier persona que tiene acceso a los medios de comunicacion se permite hablar o expresar sus formas de pensamiento o de crítica asumiendo la representacion de toda la sociedad, siendo que sus relaciones no van más allá de círculos sociales estrechos  que no representan ni de lejos a la sociedad en su conjunto. 

 

Otro problema, en un contrasentido pernicioso, es el rechazo verbal de la ingerencia externa y la invocación constante de esa ingerencia para corregir los males supuestos de la administración pública. Este rasgo es la herencia cultural prehispánica que, en México hizo ver la llegada de los españoles como la oportunidad de sacudirse del yugo de los aztecas y que en Guatemala  creyó resueltas  sus disputas internas con la aparición de los “libertadores españoles”.  El enfrentamiento con estos se dio, por ello, únicamente por quienes ejercían dominio y por quienes, posteriormente, descubrieron su error.

 

Uno de los más graves problemas que enfrenta la construcción del Estado, es la incomprensión del significado del sistema de partidos políticos, cuyas expresiones ideológicas, cualesquiera que estas sean, expresan puntos de vista diversos pero no tienen por separado el dominio de la verdad y, por lo tanto, las contiendas electorales a todos los niveles, no son el combate entre enemigos sino el combate entre ideas y formas de pensamiento  que respondan a las necesidades de la sociedad en su conjunto. [1]  En ese sentido, cada partido representa a un segmento de la población y sus vicios y virtudes son también una representación social y no una característica individual.   Y si hablamos de gobiernos electos por la sociedad, sus virtudes y defectos son también las virtudes y defectos de toda la sociedad. Por ello, en alguna medida, constituye un testimonio de nuestra propia participación en la delimitación de lo que nos proponíamos construir como País y como Estado[2]. Lo que que resulta util en la consideración del


[1] La racionalidad sociocrítica se orienta hacia una lectura más estructural de lo social, de lo ideológico, de lo político, que trata de explicar cómo los hechos, intereses y valores, se entremezclan en un compromiso de transformación emancipatoria de la realidad, situando la acción social al amparo de los contextos de legitimación en los que razones y motivos ideológicos, subjetivos, tienen un peso decisivo en el que hacer, como hacerlo y para qué. Cfr. Habermas, Jurgen: Teoría de la acción comunitaria. Taurus, Buenos Aires. 1989

[2] De manera general, la organización política y el proyecto de dominio de largo plazo que debería asentarse en el País. “El concepto de estado moderno no es un concepto universal sino que sirve solamente para indicar y describir una forma de ordenamiento político… sobre la base de presupuestos y motivos específicos de la historia europea y que desde aquel momento en adelante se ha extendido -liberándose en cierta medida de sus condiciones originarias concretas de nacimiento- al mundo civilizado todo”(Ernest Wolfgang Bockenförde). “En este sentido, el estado moderno europeo aparece como una forma del poder históricamente determinada y en cuanto tal, caracterizada por una filiación que la hace peculiar y diferente de otras formas también históricamente determinadas…(-). El elemento central de tales diferenciaciones consiste, sin duda, en la progresiva centralización del poder por una instancia cada vez más amplia, que termina por comprender el ámbito entero de las relaciones políticas. De este proceso, basado a su vez en la afirmación concomitante del principio de la territorialidad de la obligación política y en la progresiva adquisición de la impersonalidad del mando político a través de la evolución del concepto de officium, surgen los rasgos esenciales de una nueva forma de organización política: el estado moderno, precisamente.(-) Max Weber ha traducido el carácter de la centralización -válido sobretodo a nivel histórico institucional- en aquél más marcadamente politológico del ‘monopolio de la fuerza legítima’. (-) La historia del nacimiento del estado moderno es la historia de esta tensión: del sistema policéntrico y complejo de las señorías de origen feudal se llega al estado territorial centralizado y unitario, a través de la así llamada racionalización de la gestión del poder -y por tanto, de la organización política- dictada por la evolución de las condiciones históricas materiales.(.) En términos esenciales, la forma de organización del poder… se contrapone a un mundo político caracterizado por dos rasgos de fondo, sólo en apariencia contradictorios. El primero, es la concepción universalista de la respublica christiana enunciada en la teoría y aplicada en la práctica, por parte papal, a través de la lucha por la investidura(1057-1122): por su conducto fueron sentadas las premisas para la ruptura irremediable de la unidad político-religiosa que todavía regía la vida política del Occidente.”. Bobbio Norberto et al. Diccionario de Política. Pp. 626-627.

 

 

análisis realizado (sin ser excluyente) es la propuesta de totalidad en Marx,

 

 

 

 

 

[1] NOTAS:

1.             Los sorprendentes cambios del fin del siglo XX, las ideas sobre complementariedad y síntesis (relectura de los Clásicos de la Filosofía y, de manera especial, Hegel), o las más audaces sobre el fin de las ideologías y de la historia, (Véase el ensayo de Fukuyama sobre “El fin de la Historia y el Ultimo Hombre” Ed.Planeta, Bs.As., Argentina. 1992), dejaron particularmente perplejas a las comunidades académicas de América Latina. Más de alguna se aferró a la utopía como tabla de salvación. Lo más novedoso es que las corrientes que en los sesenta querían  cambiar la dinámica del Estado, hoy son sus principales defensores.

 

                Es de mencionarse que hubo ínsulas que se salvaron del modelo no pensante y repetitivo. Destacan aquellos informales al modelo que aprendieron la literatura y las artes sin patrones preconcebidos. Aquellos que no asumieron el iluminismo, la potestad dirigencial de unos sobre el resto. Quienes en vez de asumir lo que la sociedad necesitaba le preguntaron por lo que quería. Aquellos que en vez de “concientizar” a la sociedad se concientizaban de ella a través de ella. Los que trasmitieron, como Milán Kundera en la Literatura, la cotidianidad social y aprendieron de la sabiduría del pueblo. (Milán Kundera utiliza la cotidianidad para reflejar la relación de la sociedad y el Estado, desterrando de su obra el manido recurso de “la denuncia” o el ataque sobre este último. La presencia del Estado aparece de manera natural saturando todas las formas de la vida social, llenándola, ahogándola).

               

                Contrario a lo que un observador alejado supondría, el mayor y más importante de los debates acerca de lo que México debería hacer para enfrentar y asumir la globalización, no se ha dado todavía suficientemente en los ámbitos académicos de la economía o de la política, ni entre economistas, sociólogos o politólogos; hasta ahora se ha dado en mayor medida en los espacios de las revistas literarias y de ensayo político. Para demostrar su lejanía del atavismo de las aldeas, Octavio Paz sostuvo recientemente, en España, que él era un ciudadano de la República de las letras. Ya antes otro escritor (Cardoza y Aragón, Luis. Miguel Ángel Asturias, Casi una novela. México, Ed. FCE. 1991.), había expresado que su segunda patria era la Literatura.

               

                Las mencionadas revistas comenzaron a realizar la ruptura epistemológica nacional entre las viejas y las nuevas ideas (Véanse, principalmente, las revistas Vuelta y Nexos correspondientes a los primeros 5 meses de 1992), que, posteriormente, han tenido como protagonista al escenario político y social mismo. Estas ideas, terribles para muchos, son las que permiten ir creando las grandes integraciones que superan las fronteras tanto territoriales como del pensamiento. Son las que permiten entender la necesidad de la diferencia como punto de partida de la unidad y de la síntesis.

               

                El nuevo modelo de organización de la sociedad que se da a partir del fin de la guerra fría se conoce como GLOBALIZADOR porque ha hecho converger los puntos de vista de prácticamente todas las organizaciones político-sociales del planeta. Para los fines de este trabajo, las ideas básicas de ese modelo, que se plantea como totalidad, son el producto de seminarios específicos y la interpretación de documentos y de hechos vitales que se dan en el mundo. El carácter universal de la globalización se deriva, fundamentalmente(por el principio), del reconocimiento de las cosas dadas o por el concepto de la realidad como un dato desde el que se parte, en el que se vive(y compite); se difiere de la idea en la cual el reconocimiento del mundo tiene como objeto la transformación del mismo desde el Estado. No es, necesariamente, la incapacidad per se de cambiar esa realidad la que prima sino la incapacidad de cambiarla, básicamente, desde el aparato del poder, desde el Estado. En ese sentido, la tarea inconclusa de las ciencias sociales por entender a la sociedad, su circunstancia y sus cambios “autónomos” de la política, impide hacer propuestas del futuro o “predecirlo” en una dirección determinada. Así, la Utopía cede su lugar a la expectativa. El futuro es un lugar en el que, como dijera Keynes del largo plazo, todos estaremos muertos. El pasado sólo tiene sentido académico y no político y menos prospectivo. La Utopía arranca desde el pasado y no tiene un término determinado en el futuro, es infinita. La expectativa arranca y se construye a partir del presente; su vigencia no sobrepasa la existencia de una vida humana que comienza el día de hoy.

 

2.             En el esquema de competencia, siguen siendo válidas las combinaciones de los factores productivos como formas de mejorar la capacidad competitiva por parte de las empresas y a nivel de los países. Vale decir que la competencia no se da única y exactamente en el momento de acudir los bienes y servicios al mercado, sino en el proceso productivo mismo. La carrera entre las principales potencias se ha dado, inicialmente, en la esfera del avance tecnológico y las modalidades de financiamiento. En segunda instancia, por la capacidad y el costo de la mano de obra que dejan, incluso entre ellas y específicamente en el caso de los Estados Unidos de América, como única área de competencia capaz de ser movida con relativa facilidad en el tiempo, en el corto plazo, el costo salarial:”… cerca del 35% del contenido de las exportaciones japonesas que inundan a los Estados Unidos es realmente de reexportaciones de las áreas de bajos salarios del Sureste Asiático.” (John Coatsworth, entrevistado por Enrique Semo en Chicago. Proceso 803).  Así, se revierte el fenómeno migratorio tradicional de trabajadores desde la periferia hacia el centro, que ya había incidido en la reducción de costos, por la movilización de empresas desde el centro hacia la periferia para una reducción aun mayor que vuelva nuevamente competitivas a empresas desplazadas en el estadio de la tecnología y el financiamiento. En ese sentido el papel pionero corresponde a las llamadas empresas trasnacionales y, posteriormente, a las maquiladoras. La diferencia consiste en que:

a) las trasnacionales trataban de asegurar los mercados locales ahorrando no sólo el costo de la mano de obra sino los del transporte y empaque especializado.          

b)Las maquiladoras buscaban sobretodo la mano de obra barata y la disminución de restricciones por parte del Estado local respecto de sus países de origen; el destino final de las mercancías era distinto del local.           

c) En el caso actual,  el destino de las mercancías es el mercado mundial, en donde éste se encuentre, sobre la base de la competitividad con otros países altamente desarrollados y con las mismas líneas de productos o similares. Se da también, como elemento de diferenciación,                                            

d) la asociación de capitales locales y foráneos.       

Las empresas se movilizan porque en sus lugares de origen se torna prácticamente imposible, por la costumbre, las leyes o los movimientos sindicales, o por una combinación de ellos, la disminución absoluta de los salarios; espacio donde embona la oferta de mano de obra barata que hacen los países menos desarrollados, como atractivo principal para la captación de capitales y de empresas. El argumento en los países centrales para el cierre o la disminución de las operaciones de sus empresas es el de que

                i) éstas de todas maneras están expuestas a sufrir mermas o cierres por su falta de competitividad frente a industrias más eficientes.                                                 ii) Su desplazamiento en busca de mano de obra barata es la única manera de permanecer vigentes y competitivas en el mercado.                                              

 

La justificación en los países receptores es:       

                i) su necesidad de inversiones productivas,               

                ii)la creación de empleos y el sostenimiento y ampliación de los mercados. Adicionalmente,                          

iii) se pone en boga la asociación de capitales, internos y externos, y la consolidación de grupos financieros.

               

                Las fallas del modelo, dentro de lo indicado, se refieren a la desocupación de mano de obra en los países centrales que, desde la perspectiva de los obreros afectados, es causada por la mano de obra barata de los países periféricos, con la que establecen pugnas y muestras de rivalidad. “En Estados Unidos, los sindicatos levantan el espectro de una estampida de fábricas ansiosas de aprovechar los salarios bajos -60 centavos de dólar por hora- de una clase obrera mexicana cada vez más calificada y productiva.” (Curtis Skinner, New Politics, citado por Enrique Semo en Proceso 803). 

               

                En el interior de estos países, recipiendarios de empresas, se da, por una parte, la salida del mercado de las empresas autóctonas similares que se ven obligadas a cambiar de giro o a realizar asociaciones con las recién llegadas. El mayor impacto que reciben, en un principio, esta dado, en la mayoría de los casos, por la mejor calidad de los productos de la empresa foránea y por el forzamiento de los salarios locales hacia el alza, que aun cuando se conservan significativamente más bajos que en el país original de la empresa, resultan mayores a los de las ya establecidas.

               

                Debido a que no todas las empresas autóctonas pueden asociarse o resistir la competencia, se producen quiebras y desocupación que reciclan el fenómeno ocurrido en los países centrales, trasladándolo a los de menor desarrollo relativo, echando “hacia atrás” la ineficiencia competitiva en el mercado mundial.

 

3.             No haber aprendido a interpretar el mundo por afuera de los manuales y sin recetas, no haber aprendido a pensar, paralizó la acción del pensamiento mismo y llenó de incertidumbre, recelo y desazón a quienes hasta hace apenas unos años habíanse adueñado de la verdad y de todas las respuestas posibles de un mundo dicotómico. Era relativamente fácil, en nombre de la ciencia, aferrarse a las frases aprendidas mecánicamente de la ideología. La ideología era la ciencia, la verdad. Véanse los manuales de la academia de Ciencias de la ex-URSS y, entre otros, el de Martha Harnecker.

2.             En el esquema de competencia, siguen siendo válidas las combinaciones de los factores productivos como formas de mejorar la capacidad competitiva por parte de las empresas y a nivel de los países. Vale decir que la competencia no se da única y exactamente en el momento de acudir los bienes y servicios al mercado, sino en el proceso productivo mismo. La carrera entre las principales potencias se ha dado, inicialmente, en la esfera del avance tecnológico y las modalidades de financiamiento. En segunda instancia, por la capacidad y el costo de la mano de obra que dejan, incluso entre ellas y específicamente en el caso de los Estados Unidos de América, como única área de competencia capaz de ser movida con relativa facilidad en el tiempo, en el corto plazo, el costo salarial:”… cerca del 35% del contenido de las exportaciones japonesas que inundan a los Estados Unidos es realmente de reexportaciones de las áreas de bajos salarios del Sureste Asiático.” (John Coatsworth, entrevistado por Enrique Semo en Chicago. Proceso 803).  Así, se revierte el fenómeno migratorio tradicional de trabajadores desde la periferia hacia el centro, que ya había incidido en la reducción de costos, por la movilización de empresas desde el centro hacia la periferia para una reducción aun mayor que vuelva nuevamente competitivas a empresas desplazadas en el estadio de la tecnología y el financiamiento. En ese sentido el papel pionero corresponde a las llamadas empresas trasnacionales y, posteriormente, a las maquiladoras. La diferencia consiste en que:

a) las trasnacionales trataban de asegurar los mercados locales ahorrando no sólo el costo de la mano de obra sino los del transporte y empaque especializado.          

b)Las maquiladoras buscaban sobretodo la mano de obra barata y la disminución de restricciones por parte del Estado local respecto de sus países de origen; el destino final de las mercancías era distinto del local.           

c) En el caso actual,  el destino de las mercancías es el mercado mundial, en donde éste se encuentre, sobre la base de la competitividad con otros países altamente desarrollados y con las mismas líneas de productos o similares. Se da también, como elemento de diferenciación,                                            d) la asociación de capitales locales y foráneos.       

Las empresas se movilizan porque en sus lugares de origen se torna prácticamente imposible, por la costumbre, las leyes o los movimientos sindicales, o por una combinación de ellos, la disminución absoluta de los salarios; espacio donde embona la oferta de mano de obra barata que hacen los países menos desarrollados, como atractivo principal para la captación de capitales y de empresas. El argumento en los países centrales para el cierre o la disminución de las operaciones de sus empresas es el de que

                i) éstas de todas maneras están expuestas a sufrir mermas o cierres por su falta de competitividad frente a industrias más eficientes.                                                 ii) Su desplazamiento en busca de mano de obra barata es la única manera de permanecer vigentes y competitivas en el mercado.                                              

 

La justificación en los países receptores es:       

                i) su necesidad de inversiones productivas,               

                ii)la creación de empleos y el sostenimiento y ampliación de los mercados. Adicionalmente,                          

iii) se pone en boga la asociación de capitales, internos y externos, y la consolidación de grupos financieros.

               

                Las fallas del modelo, dentro de lo indicado, se refieren a la desocupación de mano de obra en los países centrales que, desde la perspectiva de los obreros afectados, es causada por la mano de obra barata de los países periféricos, con la que establecen pugnas y muestras de rivalidad. “En Estados Unidos, los sindicatos levantan el espectro de una estampida de fábricas ansiosas de aprovechar los salarios bajos -60 centavos de dólar por hora- de una clase obrera mexicana cada vez más calificada y productiva.” (Curtis Skinner, New Politics, citado por Enrique Semo en Proceso 803). 

               

                En el interior de estos países, recipiendarios de empresas, se da, por una parte, la salida del mercado de las empresas autóctonas similares que se ven obligadas a cambiar de giro o a realizar asociaciones con las recién llegadas. El mayor impacto que reciben, en un principio, esta dado, en la mayoría de los casos, por la mejor calidad de los productos de la empresa foránea y por el forzamiento de los salarios locales hacia el alza, que aun cuando se conservan significativamente más bajos que en el país original de la empresa, resultan mayores a los de las ya establecidas.

               

                Debido a que no todas las empresas autóctonas pueden asociarse o resistir la competencia, se producen quiebras y desocupación que reciclan el fenómeno ocurrido en los países centrales, trasladándolo a los de menor desarrollo relativo, echando “hacia atrás” la ineficiencia competitiva en el mercado mundial.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por Dr. Carlos Lopez

 

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